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Biocosmética ¿beneficios o moda? |
En los últimos años ha surgido un movimiento ecológico que apuesta por crear productos naturales y respetuosos con el medio ambiente: la comida, los envases, la energía, los transportes… y ahora, la cosmética. Pero la mayoría de los que están pensando en consumir este tipo de artículos tiene una duda: ¿son igual de eficaces?
Una industria en auge
Cada vez se están haciendo más populares los productos naturales y, de hecho, la conciencia ecológica y el respeto al medio ambiente han llegado también a la industria cosmética. Según un estudio de Sanoflore, el mercado de la cosmética natural en España creció un 44,7% en el 2006. La marcha europea de estos artículos crece cada año un 20% y las ventas, en Europa Occidental, deberían sobrepasar este 2008 el millón de euros.
Según una encuesta del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO), realizada a 540 mujeres de toda España, el 73% de las encuestadas es más favorable a los cosméticos con ingredientes naturales que a los de procedencia química o sintética. Sobre todo entre las de 35 y 44 años, residentes en el Sur y en Levante.
El 82% de las encuestadas manifiesta que cambiaría su cosmético actual por uno con componentes basados en plantas de cultivo biológico. Además, suelen ser de clase alta y media-alta, residentes en el Sur (67%), en Levante (66%) y en Barcelona (69%).
Una encuesta similar realizada en junio del año pasado en Francia mostraba que sólo el 54% de las mujeres del país vecino prefería un cosmético natural a uno químico y un 43% se mostraba dispuesto a cambiar el suyo.
Más de la mitad de las mujeres (el 56%) dice leer la composición de los cosméticos que compra y observa sus ingredientes principales, siendo las mujeres con edades entre 45 y 54 años las que más lo hacen. Este interés es superior al de las francesas ya que sólo el 31 por ciento de éstas confesó interesarse por la composición de los cosméticos.
Beneficios de la cosmética bio
Sus ingredientes de origen natural prometen la misma eficacia que las fórmulas tradicionales pero con varios extras: mayor tolerancia cutánea, mejores resultados y más respeto por la piel. Y si tenemos en cuenta que la piel absorbe el 6% de los productos que se le aplican, un total de 2 kg de sustancias químicas al año, merece la pena asegurarse de que la crema que usamos será lo mejor posible.
Para Sanoflore, laboratorios especializados en cosmética bio, sus ventajas son “la eficacia gracias al poder de los aceites esenciales, auténticos concentrados de naturaleza; además, una experiencia sensorial fuente de bienestar gracias al poder de los aromas naturales; y por último, una garantía de seguridad y ética. Sanoflore ofrece productos con perfumes 100% naturales, sin paraben, sin fenoxietanoles, sin siliconas y testadas dermatológicamente”.
En estos cosméticos se priman los aceites vegetales biológicos, las aguas florales o las ceras vegetales. Un cosmético bio puede tener hasta un 30% de principios activos, mientras que la mayoría de los clásicos no contienen más del 1%. Sus aditivos también se limitan y controlan estrictamente. Se excluyen los colorantes, perfumes y aceites sintéticos; los aceites minerales derivados de la industria petroquímica; las sales de aluminio, etc. Son fórmulas no testadas sobre animales y su embalaje es 100% reciclado.
Pero también presentan un inconveniente: tienen una caducidad más corta al no llevar conservantes. Para conservar los polvos no hay ningún problema, ya que hace falta al menos un 10% de agua para que las bacterias proliferen. Los aceites y los tónicos pueden igualmente mantenerse de forma autónoma si poseen ciertos activos antioxidantes. Pero las cremas, las leches y algunos serums, son otra historia. Para poder conservarlos abiertos más de un mes en un cuarto de baño, con la humedad que allí se encuentra, son indispensables los conservantes. Las soluciones para evitarlos existen (sistemas sin aire, aceites esenciales, alcohol bencílico) pero son más caras que los conservantes químicos, por lo que muchas marcas se resisten a usarlas.
¿Son tan eficaces como los tradicionales?
La diferencia entre un producto bio y uno convencional depende de la calidad y cantidad de los ingredientes, así como de su proceso de fabricación. La perfección de un artículo de belleza se encuentra en primer lugar en las materias primas de la emulsión, es decir, en los excipientes que constituyen hasta el 80% del producto.
Los detractores afirman que en ellos se prohíben ciertas transformaciones químicas, que se privan de ingredientes concentrados y, por lo tanto, pierden efectividad. Aunque es cierto que los cosméticos bio utilizan ingredientes en crudo y una química más suave, para sus defensores, esto es justamente una ventaja.
Desde Sanflore, opinan que la base para confiar en ellos es comprobar si cuentan con todos los sellos que certifican la seguridad y origen biológico de sus componentes: COSMEBIO, ECOCERT… Además, “al basarse en la aromaterapia, no sólo cuida nuestra piel, también influye en nuestro estado de ánimo”. “En la cosmética bio de Sanoflore –añaden- se sustituye el agua de los cosméticos tradicionales por aguas florales. Por tanto, sus ingredientes son activos al 100% y cada uno tiene una función”.
Para contrarrestar la desconfianza a los bio, algunas marcas han pasado a la ofensiva y pretenden probar, gracias a los estudios científicos, la eficacia de sus productos. Por el momento, como estos estudios han sido contratados por las propias marcas productoras de artículos naturales, su valía queda en entredicho hasta que sean contrastados. |
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