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Biocosmética ¿beneficios o moda? |
La farmacognosia
La farmacognosia es una ciencia multidisciplinar en la que el objetivo principal es el descubrimiento de nuevos medicamentos de origen natural, el control de la calidad, la eficacia y seguridad de los fitomedicamentos y de otros productos para la salud (complementos alimenticios, fitocosméticos, etc.).
La diversidad de organismos vivos (muy pocos han sido objeto de investigaciones) constituye una verdadera ventaja sobre la química combinatoria de síntesis. Las moléculas naturales son fruto de una co-evolución de muchos años y se caracterizan por tal complejidad que los químicos no siempre las pueden reproducir.
Gracias a las técnicas de separación e identificación estructural y la pericia de los expertos en biosíntesis de sustancias naturales, la farmacognosia participa en el desarrollo de productos innovadores.
Actualmente sólo 100.000 sustancias naturales están identificadas, lo que representa menos del 1% de todas las estructuras químicas conocidas. Menos del 0,5/1000 de los insectos han sido estudiados por el plan farmacoquímico, y menos del 10% de las bacterias y del 5% de los hongos existentes han sido identificados. De la misma manera, los organismos marinos (algas, microorganismos, etc.) no han podido ser estudiados, en ocasiones porque no existen estructuras terrestres similares conocidas hasta el día de hoy.
Legislación y regulación
Parte de la desconfianza hacia estos cosméticos deriva de su falta de regulación. La propia Unión Europea ya es consciente de este problema y a través del Comité de Salud Pública del Consejo de Europa publicó una nota informativa a los consumidores sobre cosméticos naturales en la que apuntaba: “En el mercado europeo encontramos numerosos cosméticos calificados como naturales aunque frecuentemente contienen ingredientes que no son naturales. La utilización de la expresión “cosmético natural” difiere de un país a otro y pasa lo mismo en lo que se refiere a las directrices aplicables a la fabricación, la comercialización y el etiquetado. Es necesario poner a punto una definición uniforme y establecer principios directores para los cosméticos naturales en Europa”.
La respuesta de las empresas más consolidadas y prestigiosas de la cosmética natural ha sido agruparse y trabajar con organismos de control ya existentes y dedicados a la certificación de productos ecológicos o biológicos para establecer unas normas y un sistema de control específico para los productos cosméticos.
Actualmente hay cinco organismos que certifican cosmética elaborada a partir de ingredientes de cultivo ecológico: Soil Association en Inglaterra, Ecocert y Qualité France en Francia, la asociación BDIH en Alemania y la asociación Demeter, que ha creado a nivel mundial una red de organizaciones de certificación y lleva años certificando productos cosméticos elaborados con ingredientes procedentes de la agricultura biodinámica.
Ecocert es la principal entidad certificadora en Francia y posee numerosas sucursales en diferentes países del mundo. Su incorporación a la certificación de productos cosméticos también es reciente y ha sido por la demanda de los profesionales del sector y conjuntamente con ellos como han desarrollado dos tipos de avales: “Cosmética eco” y “Cosmética bio” que se diferencian en función del origen de los ingredientes. Exigen para la categoría de “Cosmético bio” que sea de origen ecológico al menos un 10% del total de ingredientes y el 95% de los ingredientes de origen vegetal; para la categoría “Cosmético eco” las proporciones de ingredientes ecológicos bajan al 5% del total de ingredientes y al 50% los de origen vegetal.
En nuestro país no existe todavía ningún organismo que certifique productos cosméticos biológicos o ecológicos. La Asociación Vida Sana otorga su aval de “Producto Recomendado” a cosméticos a partir de una normativa que sólo permite el uso de ingredientes naturales o derivados de ingredientes naturales, sin exigir que sean biológicos o ecológicos certificados, ya que, actualmente, ni los fabricantes españoles ni el consumidor están suficientemente preparados para abordar el esfuerzo que esto supone. De momento, el consumidor español que quiera productos cosméticos ecológicos certificados tendrá que comprar los que fabrican en otros países.
Algunos laboratorios, como Pierre Fabre, han creado su propio sello de garantía. La Phytofilière de esta marca son unas estrictas normas que cubren el primer nivel de calidad requerido para la fabricación de fitomedicamentos aplicada a la dermocosmética.
Resulta de una cadena de calidad que permite controlar desde el cultivo de la planta hasta el producto final. Los extractos de las plantas son seleccionados por la acción científicamente probada de sus principios activos. De esta manera se asegura una eficacia óptima y constante. Los Laboratorios Klorane buscan los mejores lugares donde cultivar las plantas. Lugares autóctonos, fuera de toda contaminación ambiental y, por su puesto, sin el empleo de insecticidas. Y se realizan controles en todas y cada una de las partes del proceso de fabricación: desde su cultivo y recolección, pasando por la pureza de los extractos, hasta llegar al producto final.
FUENTE: Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO). Ecocert. Asociación Vida Sana. Laboratorios Sanoflore. Laboratorios Klorane. Redacción: Irene García.
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