Una persona que realice una actividad física media debe ingerir alrededor de 2.000 calorías diarias, la embarazada tiene que aumentar esta cantidad en unas 300 calorías más. Durante el embarazo debes elegir una dieta rica en comidas sanas y naturales, evitando los menús que contengan carnes o pescados crudos como el sushi, las ostras, o las aves poco cocidas. También es importante disminuir los quesos blandos de tus comidas, y las leches no pasteurizadas que pueden ser portadores de bacterias causantes de ciertas enfermedades en los bebés. Las mujeres vegetarianas ingieren menos grasas y más fibras, por lo que la densidad energética de estas dietas, puede ser un poco baja. Sin embargo, las personas vegetarianas con dietas muy estrictas de la variedad macrobiótica son los únicos casos en los que estas modalidades de alimentación han afectado al peso del bebé al nacer. Comer más no significa comer mejor
Algunos de los alimentos más importantes para suplir las necesidades de nuestro bebé en una dieta vegetariana
Cereales Frutos secos Gluten de trigo, la porción proteica del cereal Hortalizas Leche de soja Legumbres Tofú, queso elaborado a partir de la soja Seitán, gluten de trigo, altamente proteico Verduras y vegetales de hoja verde, como la lechuga, el brócoli, las espinacas o las acelgas Además, todos los nutrientes necesarios adicionales durante el embarazo, especialmente en mujeres vegetarianas, como el hierro, las vitaminas B6, B12 y calcio, podrían tomarse en plastillas individuales o combinadas, especiales para el periodo de gestación. Consúltalo con tu médico.
Durante el periodo de gestación se necesita incrementar en un 20% la ingesta diaria de proteínas. Para las mujeres embarazadas que evitan el consumo de carne y de los productos de animales en general, es importante advertir que hay ciertas sustancias como las proteínas que básicamente se encuentran en estos productos. La carne, los huevos, el pescado y la leche son fuertes en contenido proteico, si no se consumen estos productos recomendamos especialmente aumentar la cantidad de legumbres. Algunos expertos relacionan el comer pocas proteínas durante el embarazo con un mayor riesgo de hipertensión. Aunque también un exceso de proteínas puede acarrear consecuencias negativas en el feto, como partos prematuros y mortalidad neonatal.
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