Una buena alimentación es la base necesaria para un buen desarrollo físico, psíquico y social y es la primera línea de defensa contra numerosas enfermedades. Este periodo de la vida de un niño es muy importante en cuanto que es la etapa en la que se adquieren los buenos hábitos alimenticios. Convencidos de todo ello TodoPapás ha organizado, con una gran aceptación, el I Curso de Cocina y Nutrición para bebés. En él la Dra. Ledo, en colaboración con la chef de cocina Rosa Pertierra, han dado las pautas de una alimentación equilibrada, sana y variada para tu hijo
Que la alimentación tiene una conexión directa con una buena salud es indudable, pero además, si el niño no está adecuadamente alimentado puede ver mermadas sus habilidades para aprender, comunicarse, pensar analíticamente, socializarse, adaptarse a nuevos ambientes y personas, etc.
En el primer año de vida, el niño sienta las bases de su gusto para toda su vida y es cuando pueden empezar los primeros problemas relacionados con la alimentación, como el sobrepeso. De aquí la importancia de conocer cómo deben comer los niños desde el momento en que llegan al mundo.
Las necesidades nutritivas durante el primer año son muy altas, y esta responsabilidad puede originar dudas y preguntas: ¿Está comiendo demasiado? ¿Muy poco? ¿Está creciendo a un ritmo normal? Como ya debemos saber, cada niño es un mundo y sus necesidades son diferentes. Por esta razón no existe una cantidad exacta de comida recomendada. Pero si la evolución de peso es satisfactoria y no existe ninguna enfermedad, debemos dejar que el propio niño marque su ritmo de comidas. De este modo será él el que decida con exactitud cuánto puede comer, sin obligarle nunca a que coma más.
Necesidades del niño
En su primer año de vida el bebé necesita aumentar su masa muscular, calcio para su esqueleto, mantener su nivel energético y recibir vitaminas.
En la gestación el niño recibe los alimentos de la madre, si la dieta carece de algún nutriente, el niño toma las reservas de ésta. Pero tras el nacimiento su desarrollo sigue un ritmo muy rápido, por lo que para asegurar un buen desarrollo físico y mental los nutrientes deberán encontrarse en la cantidad y proporción correcta. Hasta los 6 meses la leche materna es suficiente y necesaria, pues los enzimas del estómago e intestino aún se están formando y su sistema defensivo es inmaduro.
A partir de los 6 meses la leche materna no es suficiente y son imprescindibles otros alimentos. Es entonces, a partir de este momento, cuando se producen grandes cambios:
– Se reduce el número de comidas. Pasan a ser 4 al día
– Se produce un cambio en la manera de comer, pasando de la succión al uso de cuchara y taza.
– El aporte lácteo viene por nuevos alimentos y se complementa con la introducción de nuevos alimentos.
– La consistencia de los alimentos debe ir aumentando
Este cambio debe ser gradual. Buscando el momento oportuno, con paciencia, sin nervios y sin prisas. Sin embargo a pesar de todo, la actitud del pequeño frente a este cambio puede ser negativa. Ante esto no debes insistir, sino dejarlo para otra ocasión.
Aprendiendo a distinguir sabores
Durante el primer año aprenderá a distinguir sabores y deberá conocer los 4 básicos: dulce, salado, ácido y amargo. Para ello es importante no disfrazar los sabores y dejar que el propio niño nos muestre sus apetencias personales. Al final de este primer año su nutrición debe ser similar a la de un adulto.
• Dulce: Es el primer sabor que distinguirá ya que está asociado directamente a la leche. Suele ser aceptado sin problemas.
• Salado y ácido: Trata de incorporarlos con mucho tacto. El niño puede extrañarse, aunque no significa necesariamente rechazo.
• Amargo: La mueca del niño por este sabor es parecida a la del adulto, pero le ayudará a formar el gusto.
Leche materna
Es el mejor alimento hasta los 4-6 meses, ya que asegura una alimentación perfecta y cubre todas las necesidades. La sustitución por leches maternizadas sólo debe hacerse por incapacidad de la madre para lactar.
Cuando estés dando el pecho al niño debes tener en cuenta no beber bebidas estimulantes como café, té o cacao, ni alcohol; así como verduras que puedan cambiar el sabor de la leche (coliflor, col, alcachofas, espárragos, ajos y pimientos) y nunca automedicarte.
Cereales sin gluten
A partir de los 4 meses se introducen los cereales, todavía sin gluten, ya que el aparato digestivo del bebé aún no está maduro y algunos de estos cereales pueden ser el origen de alergias importantes. Los cereales son ricos en hidratos de carbono, proteínas, minerales, vitaminas y en ácidos grasos esenciales. Aún no es el momento de darle pan, galletas o bollería industrial.
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