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Bocados sin caries



Introducción alimentación sólida

Alrededor de los seis meses la alimentación se diversifica y se agrava la situación. Es importante que el niño incorpore, progresivamente, los alimentos sólidos a partir del momento en que empiezan a erupcionar los dientes. Esto tiene un efecto beneficioso para el desarrollo de la oclusión correcta. “La masticación, explica la Dra. García, origina un desgaste moderado y progresivo en los dientes temporales que es necesario para el ajuste de la mandíbula. Los niños que se alimentan sólo de comida triturada no tienen ese desgaste ni realizan el trabajo muscular adecuado por lo que podrán desarrollar una mala oclusión, que en un futuro requerirá tratamiento”. Por otro lado al empezar a ingerir azúcares refinados y alimentos de consistencia blanda y pegajosa, éstos, debido a su consistencia, permanecen más tiempo en contacto con la superficie dental y el ataque bacteriano se prolonga. La experiencia demuestra que un porcentaje muy elevado de niños mantienen, al menos parcialmente, una alimentación blanda más tiempo del deseable.

Igualmente el peor momento para el consumo de estos alimentos es, sin duda alguna, la noche, de ahí la importancia de que se realice un buen cepillado antes de ir a dormir.

La costumbre de poner azúcar en el chupete, -desgraciadamente aún arraigada en ciertas familias- resulta enormemente perjudicial. La destrucción que se produce, tanto en los dientes como en las muelas, es rápida y muy agresiva. Se origina, también, cuando se añaden alimentos edulcorados al biberón, entre ellos zumos de frutas, manteniéndose durante horas en la boca del niño. Es lo que se denomina síndrome de caries de biberón. El desgaste químico que provocan los zumos por el contacto frecuente del esmalte con éstos, sean naturales o industriales, hace que la superficie sea propicia para la colonización de las bacterias que provocan la caries. 

Además de hacer que el niño mastique, hace falta quitar los restos de comida con el cepillado. Asimismo es conveniente no abusar del zumo y sustituirlo por agua. Si la ingesta se produce además con biberón, habrá que enseñarle y acostumbrarle a beber en vaso como debe saber hacer a partir del año de edad.


A partir de los tres años


A esta edad comienza la socialización del niño. Empieza a ir al colegio, a relacionarse con otros compañeros, deja de comer en casa y altera sus horarios y dieta regular. En esta fase, es cuando más se intensifican los hábitos no nutritivos en los niños como son el consumo de chucherías, bollería, refrescos o bebidas azucaradas.

Los zumos, también a esta edad, tienen su riesgo. Es un tema controvertido socialmente. Se tiene la idea de que son importantes para la alimentación del niño y para su hidratación, pero en lo que a salud oral se refiere, no es así, ya que el contenido en azúcares es muy elevado. Bañan la cavidad oral favoreciendo el desarrollo de caries de forma rápida y extensa.

La información nutricional es tan importante como las instrucciones de una buena higiene oral que nunca debemos descuidar, al igual que la visita al dentista, como mínimo, dos veces al año.



Fuentes: DEN Clínica Dental. Clínica Dental Ferrocarril (Madrid)
Redacción: Lola García-Amado




 

 
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