PrecaucionesLas enfermedades más comunes asociadas a la alimentación en verano suelen ser las intoxicaciones, generalmente acompañadas de vómitos y diarreas. Las altas temperaturas en esta época del año, favorecen el crecimiento de gérmenes y el desarrollo de bacterias en los alimentos, causantes de dichas intoxicaciones. Para evitarlos debemos tener especial cuidado con lo que ingerimos y tomar una serie de precauciones básicas, si no queremos pasar las vacaciones en un hospital: 1. Almacenar los alimentos tapados y refrigerados- especialmente si están cocinados. 2. Lavar muy bien las frutas y verduras si van a consumirse frescas. 3. El agua –si nos trasladamos a otro lugar distinto del de residencia- debe ser mineral, fresca y embotellada, nunca del grifo. Muchas de las diarreas son debidas al agua de otras zonas, a las que no se está acostumbrado. 4. Los alimentos que tienen más facilidad de contaminación, como el huevo, la mayonesa, salsas, etc. deben tomarse en el momento de ser cocinadas y evitar ser consumidas en lugares de donde no sepamos su procedencia. 5. Si se viaja al extranjero, hay que prestar especial atención a los alimentos, y no probar comidas exóticas o novedosas, ya que pueden ocasionar trastornos gastrointestinales. No olvidar que…
“Después de comer comienza siempre el proceso de digestión -nos recuerda Marta de Miguel. No es aconsejable, por lo tanto, inmediatamente después, exponerse a cambios bruscos de temperatura. Así evitaremos cortes de digestión, que van acompañados de vómitos, mareos, dolores tipo cólicos, calambres e incluso pérdida de conocimiento. El tiempo que se recomienda esperar, antes de bañarse, es de una hora y media a dos horas. Para calcular este tiempo, hay que tener en cuenta la cantidad de alimento ingerido y que no todos los alimentos tardan lo mismo en hacer la digestión, así por ejemplo, una comida muy grasa tarda más en digerirse que una comida a base, por ejemplo, de proteínas e hidratos de carbono”.
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