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¡A mi hijo le cuesta tragar! |
Consejos para favorecer que nuestro bebé coma adecuadamente:
• Cuando observamos que nuestro hijo no succiona bien y por tanto no es capaz de agarrar adecuadamente el pecho o la tetina, podemos ayudarle de la siguientes maneras:
1. Con tetinas adaptadas: Consiguen una mayor información alrededor de los labios para favorecer así la contracción de los músculos. También están indicadas para aquellos niños que presenten reflujos, dado que favorece que entre líquido de manera dosificada. Además, estas tetinas son manejadas por la madre presionando, siendo ella la que controle la velocidad de alimentación.
2. Con las manos: Coloca el dedo medio debajo de la mandíbula del bebé y realiza una presión de arriba abajo, lo que favorecerá que trague el líquido. El dedo índice y pulgar se colocan alrededor de los labios y realizan un empuje para conseguir acercar los labios a la tetina.
3. Masajes en la zona orofacial: Observa toda la zona de la boca del bebé. Tal vez el labio superior está acortado hacia arriba y por tanto le cuesta cerrar la boca. Es aconsejable en estos casos realizar masajes desde el inicio del labio superior hacia abajo, lo que favorecerá que los labios se junten y pueda succionar. También se pueden realizar masajes en forma circular, con el índice alrededor de toda la zona labial.
• Hasta el octavo mes no es extraño ver que su lengua está mucho tiempo fuera. Es una forma inadaptada que se deriva del cambio estructural de la zona orofacial, y una mala adaptación de los músculos: en poco tiempo se encuentran con una mandíbula más adelantada y de mayor peso, y los músculos no siempre están preparados para sostenerla. Lo común es que en poco tiempo su tono muscular se adapte a las nuevas circunstancias y el bebé consiga, por sí solo mantener la lengua dentro de la boca.
• Al realizar por fin el cambio de la leche a la papilla es recomendable empezar por las papillas de verduras y después introducir las de frutas. Esto es algo lógico: las frutas tienen un sabor dulce y agradable y las verduras tienen un sabor más amargo, lo que implicará que si se introducen primero las frutas el niño las prefiera y sea más difícil que coma las verduras. De todas formas, es una opción que se puede consultar con el pediatra llegado el momento.
• También ayuda utilizar una cuchara adecuada: ésta debe ser plana, ancha, sin pico y que abarque todo el arco lingual. Preferiblemente tiene que ser de plástico. Actualmente las mejores son las de silicona, hipoalergénicas, ligeras y de bordes muy suaves, de forma que si las muerde no hay peligro alguno. En niños con sensibilidad disminuida le favorecerá usar una de metal porque éstas se adaptan a la temperatura y ofrecen mayor información. Si muerde, es muy importante utilizar una cuchara de plástico. Primero enseña la cuchara, acércasela a los labios y espera a que salga la lengua y sobre todo, no tires de la cuchara.
• A la hora de beber procura enseñarle el vaso por debajo de sus ojos, irlo subiendo de abajo a arriba y esperar una respuesta activa del niño antes de acercárselo a los labios. En los vasos con pipeta ésta debe ser blanda, ancha y con una válvula para que sea él quien saque el líquido pero sin succionar, de modo que volcando el vaso le caiga el agua.
• Colocar al niño en una postura adecuada. Se busca dar estabilidad en nuca y pelvis, agarrándolo con el brazo. Sus brazos deben estar en el centro para que coja el biberón. En niños con dificultad para beber es bueno colocarle con flexión de 90º de cadera, moviéndole el tronco hacia delante para que saque la lengua. Si el niño es mayor siempre hay que intentar que tenga los pies apoyados en el suelo.
• Si rechaza el alimento en ocasiones nos demandará hacerle juegos para que se introduzca la comida en la boca. Evita el sobrexceso de juguetes, esto sólo hace que el pequeño no esté centrado en este momento. Comienza por ofrecerle un poco de la comida que a él más le guste para ir introduciéndole después el alimento que quieras. También favorece este momento sentar al niño en la mesa con vosotros, para que sea partícipe del ritual. La alimentación es necesaria para crecer pero también es un momento social, de disfrute, de hablar y de relacionarnos con la familia.
• Con el comienzo de las papillas se produce un aumento de la salivación. Hasta los 12 meses es normal que exista un exceso, por lo que no hay que preocuparse. Sin embargo a partir de ese momento si el babeo es abundante aconsejamos el uso de mordedores, lo que les dará una mayor sensibilidad en la zona oral. Ten en cuenta que ciertos alimentos favorecen el babeo: los zumos ácidos, como el de piña o naranja, las papillas o potitos con esos componentes o aquellos demasiado azucarados, se deben limitar si existe un problema de babeo desmesurado.
>Ejercicios para la zona orofacial y la lengua:
- Con la cucharita de silicona, introducírsela en la boca y presionar levemente en la zona central, de forma que se contraiga.
- Cuando tenga la lengua fuera, darle pequeños golpecitos en la puntita de la lengua, para que la meta hacia adentro.
Si este problema persiste recomendamos la valoración por parte de un logopeda.
Cuando todos estos consejos no son suficientes es recomendable acudir a un logopeda, quien trabajará todas las estructuras relacionadas con la alimentación. También aconsejamos una revisión a aquellos niños que requieren de ortodoncia, para observar si hay una adecuada movilidad lingual, cierre de mandíbula o correctos patrones de respiración, ya que favorecerá un éxito mayor al combinarlo con el tratamiento del odontólogo.
Redacción: Paula Gómez y Helena Arroyo. Aleka, Centro de Fisioterapia y Desarrollo. 91.356.46.53 www.centraleka.com
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