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Prevenir los tumores de piel en los niños y adolescentes españoles |
LOS PEDIATRAS DE ATENCIÓN PRIMARIA RECOMIENDAN EL EMPLEO DE CREMAS SOLARES EN VERANO Y EVITAR LA EXPOSICIÓN EXCESIVA AL SOL
• Está claramente demostrado que la luz solar, la radiación ultravioleta de amplio espectro, y las lámparas y camas solares son agentes cancerígenos para los humanos
• El melanoma ocupa el 8º lugar en frecuencia respecto a todos los cánceres en las mujeres europeas y el 17º en los varones
• La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) advierten que hay que tener en cuenta el tipo de piel y otros condicionantes de fotosensibilidad a la hora de especificar la clase y la intensidad de las medidas de fotoprotección
Madrid, 3 de julio de 2008. - En la actualidad, los tipos de cáncer más frecuentes en la población española son el que afectan a la piel. Con la llegada del verano, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) quieren recordar que está claramente demostrada su relación causal con la exposición a las radiaciones solares.
A nivel mundial, se aprecia un aumento mayor en la incidencia de los tumores cutáneos y en especial de melanomas en las personas de raza blanca. Esto se atribuye en parte a los cambios de hábitos relacionados con una mayor exposición solar y al empleo de mecanismos artificiales de bronceado. “Esta situación, que también afecta a España, ha llevado al establecimiento de recomendaciones de fotoprotección y a la puesta en marcha de campañas educativas de diversos tipos para modificar la conducta de la población respecto a la exposición al sol”, explica el Dr. Manuel Merino, experto de la AEPap.
Cáncer de piel Los tumores de la piel se suelen dividir en dos tipos: los melanomas y los llamados tumores no melanomatosos, constituidos por los carcinomas espinocelulares y los basocelulares. El segundo tipo es diez veces más frecuente que los melanomas y de relativamente baja malignidad, pero si no son detectados en estadios iniciales pueden dan lugar, tras el tratamiento, a cicatrices y deformaciones de gran repercusión estética y psicológica. El melanoma, por el contrario, es de los cánceres con mayor mortalidad relativa debido a su elevada propensión a metastatizar precozmente y además afecta a población relativamente joven, lo que le convierte en uno de los tumores malignos más importantes en cuanto a número de años potenciales de vida perdidos por cada muerte.
El melanoma ocupa el 17º lugar en frecuencia respecto a todos los cánceres en los varones europeos y el 8º en las mujeres. España, junto con Portugal y otros países ribereños del mediterráneo, como Italia y Grecia, es comparativamente uno de los países de Europa con menor incidencia de melanoma, con una tasa ajustada por cada 100.000 habitantes, en 1998, de 5,85 para varones y 7,50 para mujeres, en comparación por ejemplo con Suecia, donde fue de 16,08 y 15,00 respectivamente. “Sin embargo, hay datos que muestran que la incidencia, al igual que en otras zonas del mundo con predominio de población de raza blanca, está aumentando en nuestro país y además también la mortalidad atribuible a esta causa”, señala el Dr. Merino.
Las causas posibles para explicar el incremento de casos de cáncer cutáneo son los cambios de estilo de vida de la población y creciente exposición al sol, y la disminución de la capa de ozono.
Efectos de las radiaciones ultravioleta Está claramente demostrado que la luz solar, la radiación ultravioleta de amplio espectro (incluye UV-A, UV-B y UV-C), y las lámparas y camas solares son agentes carcinógenos para los humanos. En el caso de los UV-B, son los más dañinos para los seres vivos de nuestro planeta y se los considera la principal causa del cáncer de piel. Por otro lado, los UV-A son los que llegan en mayor cantidad a la superficie del planeta (95%).
El papel cancerígeno de la radiación ultravioleta es muy evidente, de forma que hay una relación estrecha entre la mutación del gen supresor de tumores p53 y las radiaciones UV, haciendo que su presencia se considere como la “firma” de su actividad cancerígena. Más del 90% de los carcinomas de células escamosas contienen mutaciones de este gen, y asimismo estas mutaciones se encuentran en el 74% de las muestras de piel humana normal expuesta al sol y tan solo en el 5% de las de la piel no expuesta.
Por último, “también es bien conocida la relación entre el envejecimiento de la piel, diferentes enfermedades oculares y especialmente las cataratas, y las radiaciones solares”, comenta el Dr. Manuel Merino.
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