Las enfermedades infecciosas respiratorias son muy comunes en los bebés, sobre todo en determinados grupos de riesgo, que pueden llegar a padecer enfermedades recurrentes como la neumonía. ¿Sabes cómo tratarla para evitar sus episodios?
La neumonía es una infección e inflamación de las vías respiratorias, en concreto, de los espacios alveolares de los pulmones. La causa puede ser un virus o bacterias. En el primer caso, suele ser más leve y tener un mejor pronóstico; en el segundo, más raro, requiere antibióticos.
Se considera que una neumonía es recurrente cuando se producen al menos dos episodios en un año o tres episodios toda la vida, siempre que exista radiología normal entre ellas. En la mayoría de los casos, existe alguna enfermedad de base que provoca la repetición de la neumonía, como asma bronquial, malformaciones, cardiopatías, fibrosis quística…
Los síntomas principales de una neumonía son: fiebre, tos, dificultad respiratoria, escalofríos, cefalea, dolor en el pecho o abdominal, ruidos respiratorios, decaimiento, inapetencia e incluso, en ocasiones, cianosis.
Para confirmar el diagnóstico, es necesario realizar una radiografía de tórax y, así, buscar la localización exacta de la infección para determinar la causa de la neumonía.
Existen determinados grupos de riesgo, entre los que se encuentran los lactantes con alguna malformación anatómica, asma o aspiración a vía aérea, enfermedades neuromusculares, bronquiectasias, inmunodeficiencias adquiridas ocongénitas o cardiopatías congénitas.
¿Cómo se trata?
Para evitar la neumonía recurrente, es esencial diagnosticarla a tiempo y curarla completamente la primera vez. Además, el pediatra debe hacer un chequeo completo del niño para detectar posibles enfermedades primarias que puedan causar la neumonía (como las anteriormente descritas).
Si la neumonía está provocada por la presencia de un virus, se recetarán antipiréticos, paracetamol, reposo... Si la causa es una bacteria, será necesario un tratamiento con antibióticos.
Asimismo, el pediatra te recomendará adoptar una serie de medidas para favorecer su rápida curación:
- Usar un humidificador en la habitación del niño por la noche.
- Ofrecerle muchos líquidos.
- No frenar la tos con medicamentos, ya que ayuda a expulsar las mucosas.
También es importante estar atento a ciertos síntomas de empeoramiento, y acudir a Urgencias de inmediato en estos casos:
- Problemas para respirar o respiración agitada.
- Labios o uñas de las manos azules.
- Más de 39 ºC de fiebre que no baja con antipiréticos.
¿Se puede prevenir?
Para intentar prevenir los episodios de neumonía, se debe mantener alejado al niño de cualquier persona que padezca esta enfermedad u otra infección de las vías altas, así como de sus objetos personales que puedan contener virus.
Además, hay que averiguar si el niño padece alguna enfermedad no diagnosticada que pueda provocar la repetición de esta enfermedad.
Ten en cuenta que la administración de antibióticos cuando no son necesarios ni prescritos por el médico, favorecen la creación de resistencia a las bacterias, con lo que más tarde, cuando sí sean necesarios, no serán efectivos. Nunca automediques a tu hijo.