La gripe en un bebé o un niño es una de las causas de mayor preocupación de todo padre y llena las consultas de pediatría en la época invernal. La fiebre puede ser una enfermedad grave y es el pediatra el que debe indicarte el tratamiento adecuado.
La gripe se confunde en ocasiones con un resfriado, pero sus síntomas son más graves.
Síntomas: Fiebre alta por encima de 38,5 ºC, dolor de cabeza, dolores musculares, debilidad, pérdida de apetito, cansancio, tos seca, ronquera, dolor de garganta, malestar general y, en ocasiones, molestias gastrointestinales.
Qué hacer: No existe un tratamiento específico de la gripe ya que se trata de un virus que se instala en nuestro cuerpo y, una vez allí, realiza su recorrido sin tener en cuenta ningún tipo de medicamento. Las recomendaciones de cualquier médico son permanecer en cama y reposar, beber mucho líquido (zumos y caldos) y recurrir a los antitérmicos, analgésicos y antipiréticos para rebajar la fiebre, los dolores y los demás síntomas de la gripe. Es importante saber que los antibióticos no sirven para combatir el virus de la gripe.
Cuándo acudir al pediatra
- Si la fiebre aumenta bruscamente o es muy elevada (por encima de 40 ºC).
- Si sus vías respiratorias están muy obstruidas y no puede respirar.
- Si tiene faringitis y le sale un absceso alrededor de las amígdalas o por detrás de la faringe.
- Si no para de llorar en toda la noche y no puede dormir.
- Si los mocos o la tos le impiden comer durante más de un día.
Prevención
Para la gripe, existe una vacuna específica cada temporada que está especialmente recomendada para inmunizar a bebés y niños.
Además, existen una serie de medidas de higiene y hábitos de vida que reducen las posibilidades de contraer estas enfermedades infecciosas. Te recomendamos que las sigas para no pasarte el invierno entre jarabes, termómetros, pañuelos de mocos y salas de Urgencias:
- Lavarse las manos con frecuencia.
- Consumir alimentos ricos en vitamina C que fortalecen el sistema inmunitario (cítricos, tomates, verduras frescas…).
- Enseña a tu hijo a no compartir chupetes, cubiertos, vasos, etc. con otros niños, estén enfermos o no.
- Hay muchas plantas y hierbas naturales que se utilizan como estimulantes de las defensas naturales para evitar infecciones. Entre ellas destacan la equinácea, el propóleo, el tomillo y la levadura de cerveza. Los niños menores de 2 años no deben tomar hierbas. Consulta antes a tu pediatra.
- No permitas que se fume delante de tu hijo en espacios cerrados, y menos aún en vuestra casa.
- Ventila frecuentemente las habitaciones.