La sintomatología de estas infecciones varía con la edad. En el recién nacido se presenta con síntomas inespecíficos, baja ganancia de peso, temperatura baja o con leve aumento, adinamia (ausencia de movimiento o reacción), hiporexia (pérdida parcial del apetito), color grisáceo o ictericia. Cuando hay malformación congénita del tracto urinario se presenta complicada con sepsis o meningitis. Los niños pequeños con infecciones urinarias pueden tener solo fiebre, inapetencia, vómitos o no tener síntomas en absoluto.
Las infecciones urinarias deben tratarse rápidamente con antibióticos para proteger los riñones en desarrollo. Cualquier menor de 6 meses o que tenga otras complicaciones debe ser visto por una especialista inmediatamente.
Los bebés más pequeños normalmente permanecerán hospitalizados y se les administrarán antibióticos a través de una vena. Los bebés mayores y los niños se tratan con antibióticos por vía oral. Es muy importante que el enfermo tome mucho líquido durante el tiempo en que tenga la infección.
Para prevenir esta patología, bastante común entre los más pequeños, conviene:
* Evitar los baños largos de espuma.
* Procurar que use prendas de vestir sueltas.
* Aumentar la ingesta de líquidos.
* Mantener limpia el área genital para impedir que las bacterias se introduzcan a través de la uretra; hay que cambiarles el pañal con frecuencia.
* Enseñarle a ir al baño en cuanto tenga ganas.
* Enseñarle a limpiarse el área genital de adelante hacia atrás para reducir la posibilidad de propagar bacterias desde el ano hasta la uretra.