Percentiles: qué son y cómo se interpretan

Percentiles: qué son y cómo se interpretan

Comentarios0 comentarios
Comparte
Percentiles: qué son y cómo se interpretan

Todos los pediatras hablan de si un niño está en el percentil 50 o en el 70 pero, ¿realmente le entiendes cuando te dice en qué percentil se halla tu hijo? ¿Es preocupante que un niño esté por debajo de la media? ¿Puede un chico cambiar de percentil a lo largo de su vida?

Los percentiles o tablas de crecimiento son cuadros de medidas que permiten valorar y comparar el crecimiento de una niña o un niño con relación a un rango estándar. Los parámetros que se miden son estatura, peso y circunferencia de la cabeza. Los médicos las utilizan fundamentalmente en los primeros años de vida.

Una vez tomadas las medidas de un niño, el pediatra las compara con las que se consideran normales o estándar para niños de su misma edad y sexo. Los resultados se interpretan como percentiles de promedio. Por ejemplo, si un bebé tiene una estatura en el percentil 75, significa que alrededor del 25% de los niños de la misma edad y sexo son más altos y alrededor del 75% son más bajos en estatura.

En cualquier cálculo de percentiles, el 50 es la media. Esto implica que si tu bebé se encuentra en un percentil 50, pesa/mide lo mismo que el 50% de los niños de su misma edad y sexo. Estaría en la media.

Recuerda que todas las líneas de los percentiles corresponden a valores normales, y que dentro de los límites de la normalidad hay niños muy rechonchos y otros más delgados, lo mismo que habrá niños altos y bajos. Los niños excesivamente altos o gordos estarían por encima del percentil 97, mientras que los excesivamente bajos o delgados estarían por debajo del percentil 3. Lo importante no es tener un percentil alto, sino crecer y engordar de forma más o menos regular en torno a un mismo percentil.
 

¿Cómo se elaboran las curvas de crecimiento?

El peso, la talla y el perímetro craneal son las medidas más simples para conocer si la evolución del niño es satisfactoria. Se trata de unas variables continuas cuyos valores normales se agrupan en torno a unas curvas. Mediante unas técnicas estadísticas y con la recogida de datos obtenidos de un número significativo de niños y niñas normales de diferentes edades, se obtiene una media que se toma como cifra ideal, llamada en términos técnicos P50 o percentil 50.

En unas curvas se refleja cuál es la media o cifra ideal en las diferentes edades de niños y niñas de 0 a 18 años. A partir de esa línea central se van situando las variantes entre niño y niño de las mismas edades y sexo, de manera que, como resultado final, aparece una línea central (línea P50) flanqueada por arriba y por abajo por 2 líneas límite llamadas respectivamente P97 o percentil 97 (por encima) y P3 o percentil 3 (por debajo), que se admiten como límites de la normalidad.

La expresión gráfica de las cifras obtenidas son las llamadas curvas de crecimiento y si un niño está por debajo del P3 o por encima del P97 se le puede considerar inicialmente fuera de lo normal, si bien las cifras obtenidas se deben interpretar como orientativas.

Cada país ha desarrollado unas curvas propias estudiando un número estadísticamente significativo de niños y niñas de diferentes edades. Existe una variación de estos datos en cada país y en especial en aquellos que han estado en vías de desarrollo. Las curvas comúnmente usadas por los pediatras son las elaboradas por la Fundación Orbegozo, revisadas en los años 2000-2001. Bajo el nombre de Eurogrowth la Unión Europea también ha elaborado unas curvas de 0 a 5 años, en estudios realizados en veintidós centros de once países europeos.

Hasta hace unos años, las tablas de crecimiento se basaban en una población infantil reducida, de un mismo origen geográfico y sin distinguir entre los bebés alimentados con leche materna y los que se nutrían de leche de fórmula. Hace quince años la OMS, consciente de esta situación y de que esas tablas podían estar interfiriendo en el cuidado de la salud de los pequeños, decidió iniciar un estudio mucho más amplio. La población seleccionada es más grande, incluye niños de diversas etnias y procedencias y la novedad es que han sido alimentados con leche materna, que se considera el patrón de referencia en cuanto a alimentación.

El nuevo Patrón Internacional de Crecimiento Infantil de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que los niños pequeños de todo el mundo crecerían a un ritmo similar si son amamantados y si reciben una buena nutrición y atención de salud en los primeros años de vida.
 

¿Puede cambiar mi hijo de percentil?

Las curvas de crecimiento son meramente orientativas para comprobar el crecimiento de cada niño en particular. Lo habitual es que un niño sano, una vez que se localiza en un percentil, sea por ejemplo el 10, 25 o 90, siga en ese mismo percentil. Puede tener distintos altibajos motivados por las diferentes enfermedades que padece a lo largo de la infancia con la consecuente disminución del apetito.

En estas malas etapas, podrá bajar un poco de su percentil, pero una vez recuperado de su enfermedad lo volverá a remontar. Lo habitual es que los niños sanos mantengan su peso y su talla en el mismo percentil. Es conveniente saber que es más fácil que disminuya más la curva de peso que la curva de talla. Los problemas agudos pueden repercutir sobre la curva de peso y los problemas crónicos en ambas curvas.
 

Principales problemas del crecimiento

Las tablas de crecimiento son importantes, pues nos brindan una advertencia oportuna sobre algún problema médico que tenga el niño. Por ejemplo, durante los primeros 18 meses de vida y particularmente durante la infancia, el crecimiento anormal del perímetro de la cabeza puede alertar al médico acerca de un problema inminente. El crecimiento demasiado rápido puede ser indicio de hidrocefalia (agua alrededor del cerebro), un tumor cerebral u otras condiciones que causen macrocefalia (cabeza anormalmente grande); mientras que un crecimiento demasiado lento puede indicar malformaciones cerebrales, fusión temprana de las suturas (huesos del cráneo) u otros problemas.

Mientras que el aumento insuficiente de peso, estatura o ambas puede ser indicio de un retraso en el desarrollo, una enfermedad crónica, descuido u otras patologías.

El crecimiento anormal visto en las tablas de crecimiento es sólo un indicador de un problema potencial. Es importante que el pediatra realice un seguimiento para determinar si esto representa un problema médico real o simplemente se le debe hacer un seguimiento cuidadoso. Un examen físico, revisión de los antecedentes de enfermedades, hábitos dietéticos, patrones familiares de crecimiento y de las circunstancias psicosociales de la familia, ayudarán a determinar si es necesario realizar estudios analíticos y de imagen para comprobar las causas.

 

Existen varios indicios para saber si existe un problema o no:

- Si después de un enlentecimiento de la curva, no existe una recuperación en un periodo prudente de tiempo.

- Si existe una bajada permanente y continua de los percentiles.

- Si desde el principio de su vida se encuentra por debajo del percentil 3 o por encima del 97.

- Si el peso con respecto a la estatura es inferior al P3 o al P97.

- Si está en uno de los percentiles inferiores o superiores y si afecta sólo al peso (muy delgado o muy obeso) o solamente a la talla (muy bajo o demasiado alto).

 

Fuente: OMS
Redacción: Irene García

0 Comentarios

Anónimo
Inicia sesión o regístrate para comentar este artículo

Ingresa con tu cuenta de TodoPapás

¿Has olvidado tu contraseña?

Date de alta en TodoPapás

¿Te has registrado anteriormente?
Ingresa con tu cuenta

Búsquedas más populares