¿Cuándo hay que ponerles zapatos a los bebés?

¿Cuándo hay que ponerles zapatos a los bebés?
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Generalizando podemos decir que los niños empiezan a caminar cumplido el primer año, alrededor de los catorce meses. Antes algunos dan sus primeros pasos con ayuda, ya sea sirviéndose de las manos de sus papás o apoyándose en todo lo que encuentren a su paso.

Casi todos los niños hasta aproximadamente los 3 años tienen los pies planos. En la planta tienen una capa de grasa que hace que estos sean regordetes, y que les permite un mejor contacto con el suelo para la nueva aventura que les espera: andar.

 

Llegado este punto, muchos padres se plantean si es el momento de ponerle zapatos y en ese caso cuáles serían los más adecuados. Bien, si ya lo has intentado habrás comprobado que ponerles zapatos a un bebé es complicado. Que los mantenga puestos todo el día, imposible. No te preocupes, no le hacen falta. Los zapatos, antes de que empiece a pisar la calle, cumplen una función meramente estética.

 

Mientras no ande, en casa, es preferible que vaya descalzo y se acostumbre al contacto directo de sus pies con el suelo. Incluso si hiciera demasiado frío es mejor ponerle unos calcetines. Si ya muestra deseo de incorporarse e intenta caminar conviene que los calcetines tengan la suela antideslizante, especialmente si no hay alfombra o moqueta.

 

A pesar de la infinita oferta en el mercado no es necesario “calzado para aprender a andar” o con sujeciones especiales, al contrario. El pie necesita estar descalzo para “conocer” el suelo, el contacto de la piel con la superficie por donde camina es esencial para su aprendizaje. Andar descalzo le ayuda a estimular la capacidad de agarre de los dedos y al desarrollo correcto de los huesos y ligamentos del pie. Del mismo modo es recomendable que camine por superficies irregulares como la arena, la hierba, cojines… Obviamente si estamos en el exterior debemos proteger el pie del niño de la suciedad y posibles objetos que puedan dañarle. Al llegar a casa descálzale.

 

Según afirma Javier Ferrer, podólogo del Hospital Nisa Valencia al Mar “calzar a un bebé, aunque resulte bonito es completamente perjudicial, ya que su estructura ósea tarda en consolidarse completamente. Así que si los cubrimos, cuando aún no se han desarrollado, estamos perjudicando su óptima evolución”.

 

Recomendaciones para elegir un buen calzado:
 

- En los primeros meses, ponerle calcetines o patucos para protegerle del frío.
 

- Nunca calzar al niño antes de que empiece a andar.
 

- No usar calzado abotinado, porque no permite la movilidad del tobillo.
 

- La suela debe ser suficientemente flexible para permitir la movilidad de las articulaciones.
 

- La punta del zapato debe ser ancha y larga, para que puedan mover los dedos libremente.
 

- El calzado debe ser de materiales transpirables y pieles flexibles.
 

- Debe tener mayor longitud que el pie: de 1 a 1,5 cm más grande que el dedo más largo.
 

- Los zapatos deben cambiarse con frecuencia por otros más apropiados para el tamaño del pie.
 

- No debe molestar al uso, aunque sea nuevo.
 

- Si la suela se desgasta anormalmente en poco tiempo, se debe acudir al podólogo para un estudio biomecánico y poder descartar posibles trastornos en la marcha.


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