Es muy importante durante la lactancia mantener una buena higiene, ducha diaria y secar el pecho, no mantener la humedad...
Cuando vayas a dar el pecho, lávate las manos, así evitamos la entrada de agentes externos.
Una vez que el bebé ha mamado, extrae una gota de leche y espárcela en el pezón y la areola y déjala secar. Este es el mejor protector del pecho para evitar las temidas grietas.
En caso de utilizar las almohadillas de lactancia, es necesario asegurarse de que traspiran para no mantener la humedad. Existen en el mercado almohadillas de un solo uso y lavables. Cambia las almohadillas con la frecuencia necesaria para mantener el pecho seco, ya que la humedad favorece la proliferación bacteriana y la consecuente infección.