La estimulación desde los primeros días de vida de un niño, le servirán para favorecer el desarrollo de su cerebro, a través de ejercicios, estímulos y actividades que podrás llevar a cabo desde casa.
Recién nacido
Su mente reacciona a tu voz moviendo los ojos y girando la cabeza, te mirará y te conocerá, se calmará cuando le hables suavemente, y se alterará cuando grites. También es capaz de reconocer un objeto que le hayas mostrado y escondido y que le vuelvas a mostrar en dos segundos y medio.
Durante los primeros días sus ojos permanecen cerrados la mayoría del tiempo, pero pronto se abrirán durante más rato. Ve con claridad a una distancia de 20-25 cm y lo hace en blanco y negro. Reconoce luces entre las sombras pero le falta nitidez. Con tres semanas identifica el rostro de su madre.
Su movilidad aún es muy escasa, tan sólo puede girar la cabeza y al final del primer mes, lo más que hará será levantarla un par de centímetros cuando esté tumbado boca abajo. Los bebés nacen con el “reflejo de agarrar”: cerrará los puños con fuerza y agarrará cualquier cosa que se ponga en su mano. Si se asusta, extenderá sus brazos, dedos y piernas para protegerse.
- Estimula sus sentidos con canciones y hablándole. Sujétale a una distancia a la que pueda verte: 20-25 cm es lo ideal.
- Mueve los dedos, o algún juguete de colorines, en su campo de visión para que sus ojos y su cabeza puedan seguir los movimientos. Cuelga un móvil sobre su cuna.
- Dobla y estira suavemente sus rodillas y piernas cada vez que le cambies el pañal; esto le animará a estirar su cuerpo.
- Coloca un espejo, o un dibujo nítido de un rostro, en su cuna para que pueda verlo cuando esté tumbado.
- Ponle un rato cada día tumbado en una mantita en el suelo o en su parque. Ponle también boca abajo, de forma que al levantar la cabeza vea figuras. Esto le fortalecerá el cuello.
Tres meses
Empieza a familiarizarse con su cuerpo, empezando por sus manitas. Abre y cierra los dedos, es su primera lección de causa y efecto. Se comunica contigo de mil formas diferentes: te sonríe, mueve la boca cuando le hablas, asiente, da pequeños chillidos, aúlla y lanza besitos. Incluso puede tirarte del pelo y tocarte la cara si te acercas mucho.
Ya puede sujetar su cabeza con firmeza cuando se sienta o está de pie, o mientras está tumbado boca abajo, pero no demasiado tiempo.
Empieza a pronunciar sonidos simples de vocales, como “oh”, “ah” y “uh”. Posee todo un repertorio de gritos fácilmente reconocibles para expresar cómo se siente: hambriento, cansado, frustrado, solo, enfadado, impaciente o simplemente con ganas de estar solo. Imita cualquier sonido que haga.
Juegos estimulantes
- Muéstrale pequeños juguetes con diferentes texturas y explícale al bebé en voz alta qué tacto tienen.
- Recita rimas infantiles y juega a palmas palmitas.
- Practica muchos juegos sencillos y físicos, como suaves sacudidas, flexiones de rodillas, tirones de brazos y cosquillas en los pies.
- Cuando se tumbe boca abajo en el suelo, túmbate en idéntica posición frente a él: así favorecerás el control de su cabeza.
- Anímale a que intente alcanzar objetos blandos que sitúes cerca de él colocándole tumbado boca abajo.
- Báñate con él y anímale a salpicar y patalear. Haz que sea consciente de sus manos golpeando con ellas en el agua.
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