¿Un bebé puede estar afónico?

¿Un bebé puede estar afónico?
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La afonía es un problema muy frecuente en los adultos que se puede sufrir si usamos mal nuestra voz o si tenemos algún tipo de afección de las vías respiratorias. Y, de la misma manera, puede afectar a un bebé. La afonía, además, suele ir acompañada de dolor de garganta, fiebre o síntomas catarrales.

Las afonías son alteraciones de la voz producidas en la laringe que afectan a las cuerdas vocales y que, en ocasiones, provocan dolor de garganta, irritación o sensación de sequedad. A los casos más graves se les denomina disfonías y pueden llegar a provocar lesiones en las cuerdas vocales como nódulos y pólipos vocales.

Al igual que los adultos, los niños pueden padecer afonía y disfonía. Sin embargo, es más frecuente que en niños las causas sean benignas. Las afonías en niños, normalmente, vienen derivadas de enfermedades que han afectado a su garganta o al sistema respiratorio, como catarros, gripes, laringitis o asma infantil. Estas son patologías muy comunes que pueden causar la pérdida de voz.

¿Cuáles pueden ser las causas de que un niño esté afónico?

- Por problemas en el aparato respiratorio. Lo más común se da cuando un bebé sufre de alguna enfermedad como laringitis, faringitis, bronquitis, alergias u otras enfermedades propias de las vías respiratorias.

- Hace esfuerzos con la voz. Forzar las cuerdas vocales y la garganta, por ejemplo, con un llanto prolongado, hace que esta se resienta, limitando la voz del bebé.

- Cambios de temperatura bruscos. Son una de las principales causas que provocan afonía en los bebés debido a que son más sensibles que los adultos a estos cambios térmicos. Hasta que el cuerpo de niño controle el calor como un adulto, pasan algunos meses, por lo que debemos tener especial cuidado con ellos. Los aires acondicionados son comúnmente la causa de muchas afonías en los bebés.

Tratamiento de la afonía

Para poder tratar correctamente al bebé, debemos diferenciar entre si la ha sufrido de manera puntual o si, por otro lado, se trata de algo crónico y, aunque aparece y desaparece, se prolonga en el tiempo.

Cuando la afonía es debida a un constipado o un cambio de temperatura, lo mejor es proteger al niño del frío en la zona de la garganta y evitar que la fuerce con lloros, en la medida de lo posible.

Si el bebé lleva varios días afónico, lo mejor es acudir al pediatra. Puede que tan solo sea una irritación, pero el especialista estudiará y valorará la situación y, si se trata de algo más grave, podrá indicaros las medidas necesarias que debéis tomar.

Si, por otro lado, el niño es mayor y la afonía ha sido causada por su comportamiento, porque está acostumbrado a gritar y levantar la voz, es fundamental que hablemos con él y le expliquemos que se trata de un hábito muy perjudicial. Al mismo tiempo, debemos ser también un buen ejemplo para ellos y no levantar la voz en casa.

En el caso de las afonías provocadas por faringitis u otras enfermedades, existen algunos remedios caseros que alivian los síntomas y calman el dolor y la irritación en las cuerdas vocales del niño.

Si tiene la edad suficiente para ello, hacer una infusión con té de salvia y, tras dejarla reposar unos minutos, cuando esté tibia, el niño deberá hacer gárgaras con ella. Notará una mejora inmediata, aunque sus efectos se verán potenciados algunas horas después, calmando la irritación y el dolor en la garganta casi por completo.

Beber agua en abundancia, infusiones de malva y manzanilla, o los alimentos con vitamina A como la zanahoria o las naranjas, son lo más recomendable. Otros alimentos como el calabacín, las judías, la cebolla o el ajo son perfectos para elaborar cualquier remedio efectivo contra la afonía gracias a sus altas cualidades antisépticas y antibacterianas, reforzando el sistema inmunológico.

Consejos para evitar la afonía en los bebés

- Cuida la hidratación del niño, mantenlo siempre bien hidratado.


- Un humidificador para bebés permite mantener los niveles de humedad en el ambiente aptos para su salud.


- El tabaco es tremendamente nocivo para el aparato respiratorio del pequeño y su exposición al humo puede generar todo tipo de problemas, incluida la afonía. Por esta razón deben estar alejados lo máximo posible del humo del tabaco.


- Potencia el consumo de vitamina C en el bebé para fortalecer así su sistema inmunológico.

- Evita que tomen bebidas muy frías, pues estas solo conseguirán agravar la situación.

- Intenta que durante los días que le dure la afonía guarde reposo. Para que recupere su voz cuanto antes, además de hablar lo menos posible, intenta que entienda que el reposo físico también puede ayudarle.

- Procura que mantenga una buena higiene bucal para prevenir infecciones que puedan empeorar la situación.

¿Cuáles son las señales de alarma?

- Cuando la afonía o la disfonía dura más de dos semanas es recomendable consultar con el pediatra por si se trata de un síntoma de alguna patología más grave.

- En caso de que presente dificultad para tragar o para respirar. Esto puede suponer un riesgo mayor por lo que es necesario que la valoración sea urgente. 

- Aunque son poco frecuente en niños, es importante conocer las manifestaciones asociadas que aparecen en enfermedades graves tales como el cáncer de laringe. Pueden ser ganglios de consistencia dura en el cuello, tos con sangre o pérdida de peso no explicable por otras causas.


Fuente:

- Disfonía infantil. Por Isep Clinic. https://isepclinic.es/blog/disfonia-infantil/

Redacción: Cristina Rodríguez

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