¿Un bebé puede entrar en un cementerio?

¿Un bebé puede entrar en un cementerio?
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Los cementerios son lugares tristes y solitarios a los que solo vamos cuando hay un entierro o queremos pasar un rato cerca de un familiar que tenemos allí enterrado. Aunque es cierto que no es un lugar muy apropiado para un bebé, no hay ningún inconveniente en que entre a un cementerio si, por el motivo que sea, tienes que llevarlo contigo. 

Los cementerios son sitios tristes a los que nadie quiere tener que ir, ya que nos recuerdan a la muerte, la de familiares cercanos a los que hemos perdido, o nuestra propia muerte, que llegará en algún momento. La muerte es algo inevitable a lo que todos tenemos que enfrentarnos a lo largo de nuestra vida, pero a nadie le gusta pensar en ella ni tener que acudir a un cementerio porque un familiar o amigo ha fallecido. También es habitual acudir a los cementerios en fechas señaladas como el aniversario de la muerte o el día de Todos los Santos, cuando muchas personas acuden a los cementerios para rendir homenaje a sus fallecidos.


Sin embargo, los cementerios parecen lugares tristes y grises en los que no tiene cabida un bebé, pero ¿qué hacer cuando tienes un entierro o funeral y no tienes a nadie con quién dejar a tu bebé? Puede que te plantees si es conveniente o no llevarlo contigo, puesto que un cementerio es el último lugar en el que quieres pasar un rato con tu pequeño, pero si no tienes más remedio, no hay ningún problema. Si el bebé tiene menos de 24 meses no se dará cuenta de la situación, lo único que puede notar es que estás triste y, si te ve llorar o disgustada, puede que eso le altere. Pero los bebés de esta edad no tienen pensamientos abstractos ni saben lo que es la muerte, por lo que no le afectará estar allí. Incluso puede ser un consuelo y una alegría para la familia ya que los bebés siempre nos sacan una sonrisa y nos hacen pensar en la vida en lugar de en la muerte.

Qué hacer si tu bebé no deja de llorar en un avión

Qué hacer si tu bebé no deja de llorar en un avión

Una de las cosas que más teme una persona al viajar en avión es pasarse todo el trayecto escuchando llorar a un bebé. Y, lamentablemente, también es uno de los mayores temores de un padre cuando se decide a viajar en avión con su bebé. ¿Qué hacer en estos casos?


Si tu bebé tiene más de 2 años es posible que ya tenga ciertas ideas o pensamientos sobre la muerte, sobre todo si se acerca a los 4 años, momento en que suelen interesarse por estos temas y empezar a preguntar acerca de la muerte. No obstante, sus ideas acerca de la muerte varían mucho de unas edades a otras. Por ejemplo, en torno a los 3-4 años piensan en la muerte como algo reversible, no lo ven algo permanente. A partir de los 6 años empiezan a entender que la muerte es irreversible y universal, es decir, que todo el mundo, incluso sus seres queridos y él mismo, morirán algún día.


Por eso, con bebés no hay inconveniente ni problema en ir a un cementerio, ya que aún no tienen la capacidad de plantearse estos problemas. Sin embargo, si vas con niños un poco mayores deberás prepararlos antes para que comprendan a dónde van, qué se va a hacer allí, qué hay en los cementerios, cómo comportarse, etc. De igual modo, deberás prepararte para sus preguntas, ya que todo el proceso de enterramiento le causará muchas dudas sobre cómo se mete el cuerpo, qué pasa luego, si siente dolor… las preguntas pueden incluso ser escabrosas o delicadas, pero debes intentar contestarle a todo con la mayor sinceridad posible para satisfacer su curiosidad.


Igualmente, debes estar atento después a su reacción por si el hecho de haber ido a un cementerio le causa pesadillas o problemas. Si le notas triste, alicaído, pensativo o tiene pesadillas o le cuesta conciliar el sueño, habla con él por si acaso este comportamiento está motivado por su visita al cementerio.


Por ello, no se aconseja llevar a niños al cementerio hasta que sean un poco mayores, aunque se haya muerto alguien cercano como un abuelo, ya que este rito puede afectarles mucho. No es lo mismo ir en otro momento distinto al entierro, ahí es probable que no le afecte tanto como el hecho de ver enterrar a su familiar.


En cuanto a los bebés menores de 2 años, como decíamos, no hay ningún inconveniente, pero como es posible que el niño no aguante mucho en silencio y quieto, si puedes dejarlo con algún familiar o amigo que no tenga que ir al cementerio, mejor, ya que así podrás estar más tranquila.


Fuente:

Coleman, Paul (2001), ¿Cómo decirlo? A los niños, México, Pearson Educación.

Redacción: Irene García

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