¿Cuándo un bebé debe dormir con almohada?

¿Cuándo un bebé debe dormir con almohada?
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Si el sueño es importante para los adultos, ¡imagínate para un bebé que aún no tiene su cuerpo desarrollado completamente! Por tanto, el sueño en los recién nacidos es decisivo, ya que es en ese tiempo dónde actúa la hormona del crecimiento “Gh”. Debido a su importancia es aconsejable que prestemos atención a su rutina de sueño y sobre todo entender que sus necesidades a la hora de dormir no son las mismas que las nuestras. Al contrario que nosotros, ellos no sólo no necesitan almohada sino que no es nada recomendable antes de los 2 años. Hasta ese momento la cabeza del bebé es proporcionalmente más grande que su cuerpo y si duermen con ella podría molestarle o incluso forzar su postura causándole problemas respiratorios.

Las proporciones del cuerpo de un bebé son asimétricas cuando nace. El cuello aún es pequeño y la cabeza es mucho más grande con respecto al tamaño de su cuerpo. Por eso, la utilización de un cojín es inapropiada ya que los hombros son más anchos que su cabeza. Aunque los expertos aseguran que es a partir de los dos años, lo más seguro es que la empieces a introducir cuando veas que tu bebé empiece a pedirla o necesitarla. Cada desarrollo es distinto y no hay ninguna fórmula mágica ni general que indique a qué edad exactamente es apropiado. Aun así resulta muy útil seguir ciertas recomendaciones. Por ejemplo, podremos ponerle la almohada en el momento que veamos que los hombros del niño sean más anchos que su cabeza, y será cuando físicamente puedan empezar a reclamarla. No obstante, la recomendación general es esperar hasta que sea el propio niño el que la reclame para dormir, y deben ser adaptadas –finas y pequeñas – para su propia constitución. 

 

La Asociación Española de Pediatría y la Academia Americana de Pediatría desaconsejan también el uso de almohadas como parte de sus recomendaciones para que el bebé duerma seguro durante los primeros años de vida. Y no es para menos, ya que puede acarrear graves consecuencias:

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Muerte Súbita


Puede resultar incluso peligroso, ya que el uso de la almohada, así como de cojines o peluches en la cuna, puede provocar el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante, ya que puede ponerse boca abajo durante el sueño y no ser capaz de darse la vuelta, o la cara del bebé puede hundirse demasiado en ella y, al darse la vuelta, puede causar problemas de respiración. Las recomendaciones para evitar la Muerte Súbita son: dormir boca arriba, tener un colchón firme y del mismo tamaño de la cuna, no colocar ningún tipo de objeto dentro de la cuna y evitar exceso de abrigo o sobrecalentamiento.

 

Problemas respiratorios y mala postura


Otra consecuencia podría ser que, al provocarle una mala postura porque su cabeza es proporcionalmente más grande que sus hombros, la almohada le impediría una alineación natural de su espalda al forzar la curvatura natural de su cuello. Esto también podría desembocar en problemas respiratorios, al no entrar el oxígeno adecuadamente. Por otra parte, debes evitar el uso de protectores para los barrotes de la cuna, cobertores, almohadas y juguetes suaves, como peluches… La zona donde duerme el bebé, ya sea en colecho o en una cuna, debe estar libre para evitar cualquier accidente.

 

Aunque existen algunas excepciones como en bebés prematuros, que se aconseja la colocación de almohadas con forma de rosco para corregir su postura durante un corto periodo de tiempo, lo mejor es que vayas introduciendo pequeños cambios como elevar su colchón unos 10 cm. Por ejemplo puedes acostar al bebé sobre su espalda en una superficie firme o una cuna con una sábana ajustable. Si el niño aún es pequeño pero tiene dificultades para respirar porque está acatarrado se podría colocar un cojín debajo del colchón o un alza en las patas delanteras de su cuna. Si su cabeza y su tronco están ligeramente incorporados, las mucosidades nasales y faríngeas se deslizarán hacia el interior y puede que evitemos que el pequeño tenga dolor de oídos o tosa. Pero cualquier medida debe ser consultada con su pediatra previamente.

 

Mi hijo ya está preparado para usar almohada, ¿y ahora qué?


Si tu hijo/a ya supera los dos años o es evidente que la necesita para dormir lo mejor es que nos pongamos a analizar qué tipo de cojín les vendrá bien para su complexión. Aunque dependerá de las particularidades de cada niño y del asesoramiento de tu pediatra, suele ser aconsejable que sea de un material que les permita respirar adecuadamente como el algodón. El usar otros materiales como poliéster no es demasiado bueno, ya que además de dificultar la entrada y salida de oxígeno, podría provocar calentamiento excesivo en la zona de la cabeza y cuello del niño. Por motivos higiénicos, siempre será mejor una almohada que lleve una funda lavable de tejido suave.

 

Casos particulares: problemas respiratorios y de movilidad


Pero todo dependerá de cada caso particular, ya que por ejemplo para niños con problemas respiratorios se recomienda que duerman en un plano más incorporado (en 45° aprox.). Otros, con movilidad reducida, pueden verse beneficiados con el uso de cojines para posicionarse adecuadamente manteniendo una vía aérea permeable y puntos de apoyo adecuados.

 

 

La almohada según la edad


También dependerá de la edad, ya que entre los 2 y los 4 años los niños tienen a moverse mucho mientras duermen y muchas veces la almohada aparecerá a la mañana siguiente en cualquier parte excepto en su cabeza. Será a partir de los 4 años cuando el sueño de los niños será más tranquilo y profundo y la almohada será más práctica.

 

La almohada según la postura


Dependiendo de la postura habitual de tu peque, será mejor que le compres una almohada de unas determinadas características u otras.

 

Boca abajo: Si el niño duerme boca abajo se recomienda no usar almohada o usar una muy blanda y fina de no más de 10 centímetros.

 

Boca arriba: Si duerme boca arriba lo mejor es que le coloquemos una almohada fina que se acomode a su nuca (así el cuello no estará muy flexionado y favoreceremos su descanso). Algunos expertos recomiendan en esta postura la almohada tipo mariposa.

 

De lado: Si el niño suele dormir de lado los expertos recomiendan una almohada de grosor importante y firme que permita alinear la cabeza y la columna.

 

Si cambia mucho de postura se recomienda una almohada de firmeza y grosor intermedios.


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Fecha de actualización: 13-03-2018

Redacción: Irene García

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