¿Cuándo se recomienda pasar al bebé a su habitación?

¿Cuándo se recomienda pasar al bebé a su habitación?
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Pasar de la habitación de los padres a la propia es uno de los primeros pasos en la independencia del bebé. En general, resulta más traumático para los padres que para el propio niño. Los temores por no escucharlo si tiene alguna necesidad o, simplemente, por oír su respiración hacen que se quede más tiempo a nuestro lado.

Algunos padres sienten temor sobre cómo puede afectar al bebé que pase más tiempo con ellos, o si afectará a su independencia, pero lo cierto es que no existe ningún estudio que demuestre que se produzca alteración psicológica que se origine por el hecho de dormir con los padres durante varios meses o años.

La edad para pasar al bebé a su habitación dependerá de varios factores y el primero de ellos es la decisión personal de los padres. Si se toma la decisión de que el bebé duerma en su propia habitación, habitualmente, este cambio no se realiza antes de los siete u ocho meses, momento en el que suele aparecer la ansiedad por separación, una etapa transitoria en la que el bebé se siente “abandonado” cuando deja de ver a sus padres y es, además, mucho más consciente de su entorno. Esto dificulta hacer la transición.

Un bebé debe pasar a la habitación cuando los padres y el bebé quieran hacerlo. En algunos casos se quiere que el bebé duerma solo para poder descansar mejor, para recuperar la vida en pareja, o por un nuevo embarazo, pero puede que el niño aún no esté preparado para un cambio tan grande, y se niegue a dormir solo.

El paso del bebé a una habitación propia no es obligatorio, tanto si duerme con los padres como si tienen la cuna dentro de la habitación, pueden mantenerlo hasta que consideren oportuno, en función de sus necesidades y las de su hijo.

Si se ha tomado la decisión de pasar al bebé a su propia habitación, esta son las cosas que los papás deben tener en cuenta:

- Si el bebé todavía se despierta por la noche para la toma, los papás deben levantarse y desplazarse. Esto puede ser incluso más incómodo para las madres que dan el pecho, ya que siempre son ellas las que deben levantarse.

-  El bebé puede tardar más en volver a quedarse dormido. Al igual que los padres, que al tener que desplazarse más, se despiertan más y cuesta más volver a conciliar el sueño.

- El traslado debe ser gradual. Para ello, antes de empezar a acostarle en su cuarto por la noche, se puede acostumbrar al niño a jugar y a echarse las siestas allí.

Lo más difícil para los padres es dejar solo al bebé, así que, para poder descansar con tranquilidad, y al mismo tiempo estar atentos a cualquier cosa que le pueda ocurrir, aquí dejamos algunos consejos:

- Dejar la puerta del cuarto entreabierta para permitir que los sonidos lleguen de la habitación del bebé a la vuestra. Y de la misma manera, al bebé le tranquilizarán estos sonidos porque es el ambiente al que está acostumbrado.

- Utilizar monitores, los cuales permiten escuchar no solo el llanto, sino también el ritmo de la respiración del bebé.

- Es preferible que las habitaciones no estén muy alejadas, siempre que sea posible, para poder acudir lo más rápido posible en caso de que se despierte.

- Acostar al bebé boca arriba, de espaldas (si está de costado puede girarse y ponerse boca abajo), y con los pies del niño tocando la base de la cuna. Esto evitará que se deslice hacia abajo y quede tapado por las sábanas.

- Ubicar la cuna del bebé lejos de radiadores o estufas, para evitar que le llegue calor directo.

- No utilizar mantas eléctricas o de piel, ni bolsas de agua caliente en la cuna y evitar la profusión de peluches.

- No dormir al bebé con los padres y después cambiarlo a su cuna. El niño debe aprender que la cuna es una zona de descanso, a la que se va a dormir. Además, si se despierta y no está en el mismo lugar puede alterarse.

- Es importante que la decisión de pasar al bebé a su habitación esté bien consensuada entre los padres. De esta manera, se evitarán arrepentimientos que pueden hacer que el bebé vuelva a la habitación inicial, y esto acabe afectando a su sueño.

Uno de los miedos más frecuentes e importantes que tienen los padres a la hora de no pasar la noche con el bebé es el riesgo al síndrome de muerte súbita, por lo cual, aunque no haya una edad específica recomendada para que los niños duerman solos, los pediatras recomiendan que el niño no abandone la habitación de los padres antes de los 4 meses.

Enseñar al bebé a dormir toda la noche

Enseñar al bebé a dormir toda la noche

Realmente no se puede enseñar al bebé a dormir toda la noche del tirón ya que cada bebé tiene un ritmo de sueño distinto y alcanza este hito solo cuando está preparado para ello. No obstante, sí podemos establecer ciertas rutinas que ayudarán a nuestro bebé a conciliar el sueño y dormir mejor.

 

 


Fuente:

Asociación Española de Pediatría

Redacción: Cristina Rodríguez

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