La cantidad de pelo varía mucho entre un bebé y otro, algunos nacen con una melena espesa y otros prácticamente calvos. Si bien ese primer cabello se irá cayendo poco a poco para dar paso a uno más fuerte y grueso, por lo que es raro que necesites cortarlo mucho antes de los 10 o 12 meses. Aunque la decisión de cortarle el pelo por razones estéticas dependerá de cada padre.
A muchos bebés, por ejemplo, se les va cayendo el primer pelo, pero no en toda la cabeza por igual quedándole zonas más peladas que otras, por lo que no habría ningún problema en igualárselo rapándole toda la cabeza con una maquinilla al poco tiempo de nacer.
Antes de empezar conviene tener a mano todo lo necesario: tijeras de punta redondeada, un peine, una toalla, agua y algodones o gasas.
¿Y las uñas?
Las uñas tendrán que cortarse con más regularidad que el pelo, ya que crecen más rápido. ¡También las de los pies! Las uñas de los bebés son suaves, finas y transparentes, por lo que pueden crecer sin que apenas nos demos cuenta. Pero es importante cortárselas incluso si es aún un bebé, ya no sólo por estética o higiene sino para impedir que se arañe por accidente. Durante las primeras semanas, hasta que te armes de valor, puedes ponerle guantecitos para evitar que se haga daño fácilmente.
Cuando tengas que cortárselas hazte con unas tijeras de punta roma o especiales para bebé. Elige un momento del día en el que esté relajado. Lo ideal es cortar las uñas cuando estén blandas, tras el baño, por ejemplo, y sujetando los dedos cortarlas con cuidado.
Si el niño es algo mayor siempre puedes recurrir al juego de los cinco deditos (este puso un huevo, este lo coció…). Otro truco especialmente para los bebés muy pequeños con la uñas muy finas y apenas perceptibles, es meterles los dedos en harina o polvos de talco. Al sacarlos la zona de las uñas que tienes que cortar se verá mucho mejor.