¿Cuántas veces nos hemos preguntado por qué nuestros padres e incluso nosotros de pequeños no teníamos alergias, ni conocíamos ningún amigo alérgico, salvo algún caso aislado y, en cambio, la mayoría de nuestros hijos no se libra de padecerla?
Las alergias alimentarias son reacciones alérgicas inducidas por alimentos que comienzan al poco rato de la ingestión de la comida causante de las mismas, a menudo al cabo de minutos y siempre dentro de las dos horas siguientes. El aparato gastrointestinal y la piel son los afectados habitualmente apareciendo desde picor en boca, lengua y garganta hasta dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea.
La lactancia materna
La lactancia materna, debido a sus cualidades energéticas, plásticas y protectoras adaptadas a la fisiología del bebé, cubre todas las exigencias del mismo; pero es realmente la permanencia de la lactancia durante el tiempo adecuado lo que evita la aparición de alergias alimentarias ya que en el primer año del recién nacido hay un riesgo de intolerancia máximo que se manifiesta en forma de vómitos, diarreas…
La introducción de alimentos no lácteos cada vez se hace antes, mientras que en las sociedades primitivas se hacía al finalizar el año o a los dos o tres años, demostrándose responsable este adelanto de la aparición de mayor incidencia de alergias, debido a la exposición temprana a alimentos potencialmente alergénicos, sobre todo con la ingesta de cereales que tienen una gran capacidad alergénica.
Sobre todo en el caso de familias alérgicas sí que se puede reducir o retardar la aparición de alergias en sus lactantes, siguiendo los consejos anteriores y en el caso de que no puedan alimentarse en el seno materno, o que tengan que suplementar la leche materna, se les aconseja utilizar fórmulas de hidrolizados de proteínas específicos en lugar de fórmulas a base de soja o leche ya que estos hidrolizados de proteínas han demostrado ser menos sensibilizantes.
La lactancia materna puede ayudar a evitar ciertas alergias alimentarias, pero las alergias no pueden prevenirse de manera uniforme y definitiva.
¿Alergia o intolerancia?
Es importante establecer la diferencia con otro tipo de reacciones adversas a alimentos como es la intolerancia alimentaria, ya que ambas tienen la misma sintomatología pero el mecanismo de acción es diferente; por ejemplo, la alergia se produce por una reacción inmunológica (de defensa) con producción de anticuerpos contra una proteína alimentaria específica, en la que sólo una pequeña cantidad de la misma origina la reacción.
En cambio, en la intolerancia alimentaria los mecanismos son diferentes pero nunca inmunológicos, es decir, no va a intervenir el sistema inmune en la reacción. Estos mecanismos pueden ser enzimáticos como es el caso de la intolerancia a la lactosa, estos niños no tienen el enzima lactasa y por tanto no son capaces de digerir la lactosa (azúcar de la leche) provocándoles diarreas cuando toman leche o derivados lácteos.
Otros mecanismos que pueden provocar intolerancia son irritantes (comidas especiadas, picantes), otros pueden ser por las propiedades farmacológicas del alimento (insomnio causado por la ingestión de cafeína). En todos estos casos de intolerancia, los niños pueden ingerir una pequeña cantidad del alimento causante de la misma, desarrollando sólo los síntomas si los consumen en mayor cantidad. Así el niño con intolerancia a la lactosa puede consumir pequeñas cantidades de leche, yogur (tiene menos lactosa que la leche) sin experimentar una reacción adversa, en cambio, si el mismo niño es alérgico a las proteínas de la leche experimentará los síntomas característicos después de beber leche o comer nata, queso o mantequilla.
¿Qué deben hacer los padres?
Los padres de niños alérgicos o intolerantes a algún alimento deben llevar al niño a su pediatra, pues la mayoría son reconocidas y tratadas por el personal de atención primaria. Es importante que le hagan una cuidadosa evaluación clínica y de las manifestaciones físicas, a la vez que pruebas cutáneas y le prescriba, en caso necesario, una dieta restrictiva ya que el tratamiento se basará en excluir de la dieta el alergeno alimentario que la produce. Es importante destacar que la mayoría de los niños con los años dejarán de presentar alergia alimentaria, por tanto, ésta debe ser evaluada periódicamente; evitando así dietas restrictivas innecesarias asociadas con deficiencias nutricionales.
Alergias más comunes
La frecuencia con que un niño come un alimento en particular, hace más probable que se haga alérgico a dicho alimento, por ello, los alimentos que con más frecuencia producen alergia depende mucho de los hábitos alimenticios de la población. Así, en España, los alimentos más frecuentemente implicados en las reacciones alérgicas de los niños son, por este orden:
1. la leche de vaca
2. el huevo
3. el pescado
Esto es así porque en los niños, sobre todo los lactantes, la leche y los derivados lácteos constituyen el alimento básico. El huevo, y los alimentos que lo contienen, también se utiliza con frecuencia en la alimentación infantil y el pescado se introduce, en nuestro país, en la dieta de los niños, muy pronto. Sin embargo, en otros países como Estados Unidos, donde se usa mucho la mantequilla de cacahuete, la tercera causa más frecuente de alergia es el cacahuete, o como en Italia, donde el trigo, por la frecuencia con la que se come pasta, es la tercera causa de alergia también.
Mar Matachana Falagán
Licenciada en Medicina y Cirugía. (Colegiada nº 48.506)
Profesora de Dietética y Nutrición
super interesante las alergias pueden hacernos la vida dificil si no aprendemos
a manejarlas.
super interesante las alergias pueden hacernos la vida dificil si no aprendemos
a manejarlas.
Hola, tengo una niña que acaba de cumplir tres años. Desde que nació ha sido mala para comer, imposible, hecho que tanto los pediatras a los que la he llevado y yo hemos asimilado como su carácter. Mi problema actual es que consigo que coma poco aunque triturado, pero se niega a comer cosas sólidas. Ella mira el plato, sólido o triturado y como no le entre por el ojo dice que no le gusta, negándose a probarlo. Las comidas todas son una tortura finalizando en vómitos la mayoría de ellas, vómitos que ella misma se provoca (desde que nació, no es ahora). No tiene nada ni intolerancias ni alergias, ni regurgitaciones, nada, ya que se le han hecho todas las pruebas que la pediatra ha considerado. Incluso durante una temporada le dimos (mi pediatra me lo recetó) Antianorex, para que al menos no ya que comiera más, porque no lo hizo, pero si que no formara los potreos para la comida. Pero claro no la íbamos a estar medicando eternamente. El problema actual es que la pediatra me ha dicho que tiene que masticar, porque es bueno para su estómago y muelas y es imposible que lo haga, pero no ve conveniente que la niña siga con tratamientos para que le abra el apetito, porque ella al fin y al cabo come. Una amiga me ha hablado que hay especialistas que enseñan a los niños a comer, y que la lleve al logopeda, pero el logopeda es para el lenguaje. ¿Qué especialista es al que la tengo que llevar?. Yo lo que quiero es que al menos pruebe las comidas no pido que sea una glotona, si necesita menos comida que otro no hay problema, el problema es que lo rechace todo por instinto. En el colegio por supuesto la comida que le echo ni la prueba, todo lo más algo de batido, el resto me dice que lo tira a la papelera. En la guardería ha estado en comedor por si aprendía, pero no lo hizo y no la expulsaron por como es para comer porque lo peleé, ya que las monitoras intentaron incluso anular el comedor por no tener que darle de comer. Pero en el colegio no la he querido apuntar porque ahí ya no están encima de ella y la pediatra este año no me lo ha recomendado. Mide 98 centímetros y pesa 12 Kilos. Gracias por todo
- Pregunta al pediatra