Definición:
Es una herida producida por un agente cortante (cuchillo, navaja, cristal, etc.). Sus bordes suelen ser irregulares y suelen ser muy sangrantes.
Tratamiento:
Con las manos bien lavadas, limpiar la herida con agua y jabón pocurando eliminar la suciedad para evitar una infección. Desinfectar la herida con un antiséptico. Después, se debe tapar con una gasa estéril y sujetarla con un esparadrapo. Si la herida es muy superficial, es mejor dejarla al aire. Si es muy profunda y los bordes irregulares, acudir a un centro médico para que la suturen.